En movimiento desde 1970

Desde joven, mi inquietud fué generar
electricidad aprovechando la fuerza del viento.
Juan Bornay
Desde 1970, Bornay ha estado en constante movimiento. Adaptándose a los cambios. Abriéndose al mundo. Innovando. Instalando más de 4.000 aerogeneradores en más de 50 países.
Tras éstas cuatro décadas de evolución constante, Bornay es actualmente una de las referencias internacionales en la fabricación de aerogeneradores de pequeña potencia, sabiendo conjugar tecnología, innovación, apertura a mercados internacionales, producción seriada y solución de proyectos a medida, combinando diferentes fuentes limpias para autoabastecimiento energético como para suministrar a la red eléctrica, contribuyendo a la generación distribuida.
Aprovechar la energía del viento y aportar soluciones al mundo en energías limpias para fomentar la sostenibilidad del planeta siguen siendo los ejes de su motivación empresarial.
El origen de Bornay se remonta a la inquietud de Juan Bornay por producir electricidad a través del viento y que llegara a lugares donde no había. A partir de un pequeño taller de electricidad de automóviles, y una matricería, Juan Bornay comenzó a trabajar en el desarrollo de pequeños aerogeneradores en 1970 con una ilusión: llevar luz a la casa de sus abuelos.
Del logro de esa motivación tan personal, surgieron también los primeros clientes: amigos y conocidos, que necesitaban dotar de suministro eléctrico su segunda residencia en zonas alejadas de la ciudad. Al principio, se trataba de instalaciones personalizadas, a medida. Esto fue conformando procesos para fabricar los primeros aerogeneradores, tomando como base alternadores de coche modificados, acoples mecánicos y hélices de madera, fabricadas artesanalmente.
El Despegue
La década de los 80 marcó la consolidación de Bornay. Llegaron las primeras exportaciones: Estados Unidos, Angola, República Dominicana o Japón. Y se comenzó a producir en serie el aerogenerador G200W. Actualmente, Bornay tiene una producción en serie con 5 modelos de hasta 6 Kw de potencia nominal: Bornay 600, 1500, 3000 y 6000, además de una gama de productos complementarios que permiten sumar energía de fuentes limpias con la mejor garantía.
Desde el principio, Bornay ha enlazado la intención de satisfacer las necesidades de sus clientes con el desarrollado de nuevos productos adaptados a la demanda. Así como el esmero por trabajar con rigor. Fruto de ello, es una de las pocas empresas de su sector que dispone de la certificación de calidad ISO 9001
Los retos han marcado el carácter pionero, emprendedor e innovador de Bornay. Desde la instalación de un Bornay en La Antártida, resistiendo con robustez y fiabilidad en las condiciones más adversas, hasta facilitar el acceso a la luz y el agua en aldeas de Tanzania, Mauritania o Sri Lanka.
En un contexto internacional consciente de la sostenibilidad energética, Bornay se presenta como una garantía, queriendo aportar al mundo soluciones en energías renovables e invitando a los mejores profesionales del sector a seguir evolucionando y sumarse a la experiencia Bornay.
La inquietud por producir electricidad a través del viento, y que la electricidad llegara a lugares donde no había, hizo que partiendo de la base de un pequeño taller de electricidad de automóviles, y una matricería, Juan Bornay comenzará a trabajar en el desarrollo de pequeños aerogeneradores en 1970
Nuestros primeros clientes fueron amigos y conocidos, que con el boom industrial de la zona, comenzaban a tener una segunda vivienda en el campo, donde no llegaba el suministro eléctrico. En función de la demanda de cada uno, se le personalizaba su instalación. Fabricamos los primeros aerogeneradores tomando como base alternadores de coche modificados, acoples mecánicos y hélices de madera que fabricábamos artesanalmente.
Estos aerogeneradores evolucionaron, y en el año 1978 aproximadamente, se comenzó a trabajar con los primeros materiales compuestos. Desde 1970, Bornay emplea anillos rozantes en el eje de orientación y 3 escobillas sobre el aerogenerador. De este modo, la energía es trasmitida desde el alternador a la torre sin riesgo de que estos cables se enrollen y acaben rompiendo y dejando libre el aerogenerador.






